Un operativo terrestre coordinado entre el Ministerio de Salud de Tucumán y organismos diplomáticos permitió el regreso de Soledad Figueroa (28), quien sufrió una caída desde un cuarto piso en Cochabamba. El caso expone la vulnerabilidad de los trabajadores en el extranjero y la dependencia del auxilio estatal para traslados complejos.
La odisea de Soledad Figueroa, la joven tucumana de 28 años que cayó desde un cuarto piso mientras trabajaba en Cochabamba, Bolivia, sumó un nuevo capítulo con su llegada a la provincia para iniciar un extenso proceso de rehabilitación. Tras permanecer tres meses internada en el país vecino con un cuadro de múltiples fracturas y perforación pulmonar, la paciente debió ser repatriada por vía terrestre ante la imposibilidad de afrontar los costos y la logística de retorno por sus propios medios.
El traslado de la joven, acompañada por su madre e hijo, requirió un operativo articulado entre el Ministerio de Salud Pública de Tucumán, autoridades consulares y el área de Migraciones. La paciente ingresó al Hospital Eva Perón de Banda del Río Salí alrededor de las 5 de la mañana, donde fue internada para someterse a evaluaciones médicas integrales, controles epidemiológicos y la asignación de un esquema de rehabilitación motriz.
Las autoridades médicas del efector confirmaron que, pese al agotamiento derivado del prolongado trayecto desde el país trasandino, Figueroa presenta un cuadro clínico estable. La intervención estatal no solo contemplará la atención traumatológica y kinesiológica, sino también el soporte psicológico de contención para la joven y su núcleo familiar a través del Área Operativa Mariano Moreno.
El episodio deja en evidencia las severas complicaciones que enfrentan los ciudadanos argentinos que sufren contingencias de salud o accidentes graves en el exterior sin cobertura médica internacional, donde el rescate e intervención de los sistemas sanitarios provinciales se convierten en la única vía posible de asistencia.
