El relevamiento de la consultora Quaest ubica al senador con un 42% frente al 40% del actual presidente en un eventual balotaje. Aunque la diferencia se mantiene dentro del margen de error, por primera vez en el año el heredero político del bolsonarismo se posiciona al frente del escenario electoral.
La carrera hacia la presidencia de Brasil ingresó en una fase de extrema tensión política y paridad absoluta. A apenas tres semanas de que los ciudadanos acudan a las urnas, un nuevo estudio de la consultora Quaest encendió las alarmas en el entorno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva al confirmar un empate técnico frente al senador Flávio Bolsonaro de cara a una eventual segunda vuelta.
El sondeo otorga al hijo del expresidente Jair Bolsonaro un 42% de la intención de voto contra un 40% del actual jefe de Estado. Si bien los dos puntos de distancia se ubican dentro del margen de error estadístico —fijado en +/- 2%—, el dato político central radica en la consolidación de un cambio de tendencia: es la primera vez desde abril que la derecha aparece numéricamente por encima del oficialismo en los estudios de esta consultora.
El desgaste de la gestión y el reordenamiento de la oposición parecen estar pasando factura al líder del Partido de los Trabajadores (PT), quien en la medición de principios de septiembre igualaba en 41% con su principal contrincante. Aunque Lula mantiene ventaja sobre otros potenciales candidatos conservadores como Augusto Cury o Romeu Zema, la polarización del electorado se ha cerrado drásticamente en torno a la figura de Flávio Bolsonaro.
La primera vuelta de las elecciones generales está programada para el 4 de octubre, fecha en la que también se renovará la Cámara de Diputados, dos tercios del Senado y las gobernaciones estaduales. Con la posibilidad de un balotaje fijado para el 25 de octubre, el escenario político en la mayor economía de América Latina se encamina hacia una definición dramática sobre el rumbo institucional de la región.
