El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó la primera licitación de plazos fijos fondeados con recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES, adjudicando $200.000 millones a 13 entidades bancarias. La medida busca incentivar la oferta de créditos hipotecarios UVA para vivienda única, en un contexto donde el acceso a la casa propia continúa siendo una deuda estructural golpeada por la inflación y la pérdida del poder adquisitivo.
Durante la jornada, 18 instituciones financieras compitieron por los fondos mediante 42 ofertas que alcanzaron los $258.640 millones, quedando fuera de la repartición 5 bancos. El 82% del dinero asignado se volcó al tramo con vencimiento a cinco años, con una tasa promedio del 4,94% por encima de la inflación, mientras que el 18% restante se colocó a un año con un diferencial del 2,67% más UVA.
Aunque el programa total prevé volcar $2 billones, la normativa impone duras condiciones operativas a las entidades, como poseer calificación de riesgo BBB y topes estrictos sobre su patrimonio. Por su parte, para los usuarios finales, el esquema fija un límite de tasa del 7,5%, plazos mínimos de 15 años y un monto máximo de hasta 150.000 UVA, dejando en evidencia las exigentes barreras de ingreso que deberán sortear las familias trabajadoras para calificar.
El despliegue de estos recursos públicos vuelve a encender la discusión sobre la efectividad del sistema UVA, una herramienta cuestionada por la volatilidad inflacionaria. Mientras el Ejecutivo defiende la movilización de activos de la ANSES como un dinamizador de la construcción, la ciudadanía observa con cautela si las condiciones financieras resultarán accesibles o si volverán a quedar reservadas para los sectores de mayores ingresos.
