En una clara muestra de fortaleza política y control territorial, el gobernador Osvaldo Jaldo desembarcó en la comuna de San Pablo y Villa Nougués para inaugurar obras de infraestructura y supervisar tareas preventivas en canales de drenaje. El mandatario provincial rodeó la visita con una nutrida comitiva de intendentes, legisladores y funcionarios de su gabinete, enviando una señal directa al interior profundo tucumano sobre el peso de la caja y el despliegue del Estado provincial frente a la inminente llegada del periodo estival.
Durante la jornada, que incluyó la habilitación del primer tramo del Paseo La Huella y la entrega de nuevas calles pavimentadas, Jaldo supervisó las tareas de limpieza en los colectores hídricos clave que encauzan el agua proveniente de la zona del cerro. Las intervenciones buscan evitar los históricos anegamientos en los barrios vulnerables de la zona, una problemática persistente que año a año expone la fragilidad de la infraestructura pública local ante fenómenos climáticos de magnitud.
En su discurso, el titular del Ejecutivo volvió a marcar la cancha política al priorizar el financiamiento público en las 93 comunas del interior, marcando un claro contraste con gestiones pasadas que, según sus palabras, «postergaban al interior profundo». El Gobernador insistió en que el pavimento, el alumbrado y las obras de mitigación solo son viables a través de la articulación directa entre el Presupuesto provincial y las administraciones locales, reivindicando el rol estratégico del Estado en comunidades alejadas de la capital.
El despliegue territorial en San Pablo no solo buscó mostrar soluciones operativas para la prevención de inundaciones, sino también ratificar la hegemonía del oficialismo en los gobiernos locales. Con la promesa de garantizar la continuidad de las obras públicas en un contexto económico complejo, la gestión provincial intenta blindar su piso de contención social y política en los distritos clave del Gran San Miguel.
