La paralización de la obra pública y el parate en el sector privado impactan de lleno en el entramado industrial de Tucumán. Según advirtió Daniel Bollero, referente de la Asociación de Fabricantes de Insumos para la Construcción, las plantas provinciales operan actualmente a un promedio de entre el 20% y el 30% de su capacidad instalada, marcando una de las cifras más bajas registradas en el último cuarto de siglo. El fenómeno local se encuadra en una tendencia de contracción nacional reflejada por el Índice Construya (IC), que en julio volvió a registrar caídas en las ventas de insumos hacia el sector privado.
Historicamente habituadas a trabajar entre el 75% y el 80% de su estructura operativa —e incluso cerca del 100% durante los picos de obra pública entre 2009 y 2012—, las industrias de materiales enfrentan un escenario complejo. A la abrupta caída de las contrataciones estatales y el freno de desarrollos privados por falta de financiamiento o incertidumbre económica, se le suma la reactivación del ingreso de productos importados, un factor que ejerce mayor presión sobre la competitividad del sector manufacturero tucumano.
A pesar de la gravedad del contexto productivo, las firmas agrupadas dentro de la entidad gremial aún no reportan cierres definitivos de plantas. Sin embargo, para subsistir en medio de la recesión, las pymes industriales han comenzado a reestructurar sus modelos de negocios y a buscar mercados alternativos en otras provincias, procurando sostener la actividad de un sector clave para el empleo y la economía regional.
