La reconstrucción de un frente opositor unificado en Tucumán sumó un nuevo capítulo de tensión interna tras la negativa pública de La Libertad Avanza (LLA) a la convocatoria del PRO local. El flamante presidente del partido macrista en la provincia, el edil taficeño Benjamín Terraf, había formalizado una invitación a libertarios, radicales y referentes opositores con el fin de entablar una mesa formal de diálogo institucional con la mirada puesta en las elecciones provinciales del 9 de mayo de 2027. Sin embargo, la respuesta del espacio libertario encabezado a nivel provincial por Lisandro Catalán fue tajante al desestimar la propuesta calificada como una estrategia de repartición de puestos dentro de la dirigencia tradicional.
Desde la conducción de LLA Tucumán argumentaron que las experiencias previas de frentes opositores terminaron convertidas en discusiones corporativas sobre candidaturas, las cuales terminaron resultando funcionales al oficialismo provincial durante las últimas décadas. En un duro comunicado, los referentes libertarios rechazaron lo que consideraron vetustas prácticas de la política tucumana y aseguraron que la provincia no necesita una nueva instancia de negociación partidaria, sino un plan de gobierno vertical conducido sin ataduras ni exigencias de la estructura política histórica.
La postura de LLA no solo frustra el intento de articulación plural impulsado por la nueva conducción del PRO, sino que impone una clara condición de subordinación para cualquier fuerza que pretenda confluir en una alternativa electoral. Al exigir que dirigentes y partidos se sumen «sin condicionamientos» y bajo su propia marca, el partido de Javier Milei tensiona la relación con el radicalismo y el macrismo en la provincia, profundizando la fragmentación opositora y dejando en la incertidumbre el armado de una coalición competitiva para disputar el Ejecutivo tucumano.
