Un operativo de extrema complejidad logística expuso nuevamente la fragilidad de los ecosistemas de montaña y los límites de la prevención en los Valles Calchaquíes. Un voraz incendio forestal desatado en el cerro El Muñoz, en el límite entre la jurisdicción de Parques Nacionales y la provincia —entre El Rincón y El Mollar—, obligó al despliegue urgente de brigadistas a más de 3.500 metros de altura, en un terreno inhóspito marcado por frentes activos y condiciones climáticas severas.
El foco ígneo, detectado inicialmente por sensores satelitales y ratificado por comunidades indígenas y pobladores de la zona, requirió el uso de aeronaves de la Dirección de Aeronáutica para trasladar al personal de Defensa Civil en grupos reducidos debido a la complejidad del vuelo en altitud. Sin embargo, la irrupción de ráfagas de viento Zonda forzó la suspensión del apoyo aéreo durante la tarde, dejando a los brigadistas apostados en la cumbre durante la noche a la espera de las primeras luces para intentar contener tres frentes fuera de control.
El desastre en las alturas vuelve a poner bajo la lupa la disponibilidad real de recursos de emergencia en la provincia ante fenómenos climáticos previsibles. Mientras se evalúa la intervención de aviones hidrantes del Sistema Nacional de Manejo del Fuego y el refuerzo de los Bomberos Voluntarios de Tafí del Valle, el avance del fuego amenaza no solo la biodiversidad de la masa autóctona sino también el hábitat de las comunidades originarias que sostienen la vida en el cordón montañoso.
