El Senado de la Nación aborda este jueves un proyecto crucial para la matriz productiva del Norte Grande: el nuevo marco regulatorio para los biocombustibles. Tras intensas negociaciones que destrabaron las diferencias en torno al biodiésel, la iniciativa llega al recinto con una demanda histórica para Tucumán y la industria sucroalcoholera regional: elevar del 12% al 15% el corte obligatorio de bioetanol en las naftas.
La actualización legislativa representa un alivio estratégico para los ingenios y productores de la provincia. Aumentar la participación del alcohol de caña de azúcar en la mezcla combustible no solo garantiza una mayor demanda interna y previsibilidad de precios, sino que frena la primarización al agregar valor en origen. La presión ejercida por la Unión Industrial del Norte Grande (UNINOR) ante los legisladores nacionales dejó en claro la urgencia de aprobar la norma para sostener miles de puestos de trabajo directos e indirectos en la región.
El tramo más complejo de las tratativas estuvo concentrado en las cuotas del biodiésel, donde finalmente se acordó elevar progresivamente el corte en gasoil del 7,5% al 10% y establecer un esquema gradual de competencia entre pymes y grandes firmas integradas. Con el dictamen destrabado, Tucumán sigue el debate con la mirada puesta en el impacto real que tendrá la ley sobre el valor de la materia prima, la sustitución de importaciones y la soberanía energética de las economías regionales.
