El sistema educativo argentino tocó un piso histórico alarmante. La difusión de los resultados globales de las pruebas PISA 2025, elaboradas por la OCDE, reveló que el país retrocedió simultáneamente en las tres áreas de aprendizaje evaluadas, posicionándose en la mitad inferior de la tabla de América Latina y firmando su peor registro estadístico desde que se realizan estas mediciones. El colapso en Matemática es el más pronunciado: el 75,8% de los jóvenes de 15 años se ubicó por debajo del nivel básico de conocimientos, lo que significa que más de tres de cada cuatro estudiantes secundarios no logran resolver operaciones elementales ni interpretar instrucciones directas.
El derrumbe de los promedios nacionales en Ciencias (393 puntos), Lectura (389) y Matemática (367) evidencia el desgaste acumulado de un modelo escolar que no logra garantizar los saberes mínimos para la vida en sociedad. En comprensión lectora, casi el 60% de los evaluados no puede identificar la idea principal de un texto breve, mientras que en la evaluación global cerca del 49% muestra un bajo rendimiento simultáneo en todas las materias, más del doble de la media registrada en las economías desarrolladas.
El informe también dejó al desnudo la profunda desigualdad estructural que afecta tanto a Tucumán como al resto de las provincias del país. El nivel socioeconómico de las familias se mantiene como el condicionante más letal del rendimiento escolar, registrando diferencias de hasta 82 puntos entre los sectores de mayores y menores ingresos. A esto se le suma una brecha superior a los 60 puntos a favor de la educación de gestión privada respecto de las escuelas estatales, configurando un escenario donde el origen geográfico e institucional determina el acceso al conocimiento.
Asimismo, la radiografía dentro de las aulas expone serios problemas de disciplina e infraestructura pedagógica: el 55% de los alumnos manifestó distraerse habitualmente con teléfonos celulares en hora de clase —el doble de la media internacional— y un 58% denunció ruidos molestos e interrupciones constantes durante el dictado de las lecciones. En un contexto regional donde países vecinos como Chile y Uruguay consolidan su ventaja, los datos de PISA 2025 fuerzan a la dirigencia política a encarar una reforma profunda que devuelva la centralidad al aprendizaje y rescate de la apatía a la escuela pública.
