El secuestro de seis aeronaves y la detención de tres nuevos sospechosos en una causa que ya acumula casi media tonelada de cocaína volvió a poner al descubierto la facilidad con la que las organizaciones criminales operan en el norte argentino. Los recientes allanamientos realizados por Gendarmería Nacional en Famaillá, Estación Aráoz, Tafí del Valle y Aguilares no solo revelan la magnitud de la logística narco asentada en la provincia, sino que también dejan al descubierto el histórico déficit en los controles fronterizos y aéreos del Estado.
La causa tuvo su punto de partida el pasado 4 de junio, cuando efectivos de la fuerza federal interceptaron una camioneta en la Ruta Nacional 157. En su interior hallaron 449 ladrillos que sumaron 470,47 kilos de cocaína de alta pureza. Sin embargo, el avance del expediente bajo la órbita del Juzgado Federal Nº 1 y la Fiscalía Federal Nº 1 de Tucumán demostró que aquel cargamento era apenas la punta del iceberg de una infraestructura mucho más compleja.
Logística de alto nivel y complacencia de radarización
Los últimos procedimientos, ejecutados por la Unidad de Investigaciones de Delitos Complejos y Procedimientos Judiciales «Tucumán» junto con el Escuadrón 71 «Aguilares», permitieron incautar un importante parque de herramientas logísticas:
- Flota e insumos: Seis aeronaves, cuatriciclos y motocicletas.
- Tecnología de precisión: Equipos de navegación satelital, sistemas de comunicación aeronáutica y teléfonos celulares.
- Valores y documentación: Dinero en efectivo (pesos y dólares estadounidenses) junto con registros comerciales clave para la causa.
Con estos operativos, el expediente encuadrado en la Ley 23.737 ya suma nueve detenidos. La presencia de hangares, tecnología satelital y aviones en territorio tucumano reabre el debate sobre la falta de una radarización efectiva y la complicidad de sectores que permiten el libre movimiento del narcotráfico en la región.
