En el marco de la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, propuso formalmente el establecimiento de una tregua en el Mar Negro para garantizar el tránsito seguro de buques comerciales y reabrir el corredor de exportaciones agrícolas. La iniciativa cuenta con el respaldo técnico y diplomático de Egipto, India y Turquía, naciones que presentaron alternativas por escrito para destrabar el bloqueo logístico que afecta de forma directa al mercado global de alimentos.
Durante su intervención en la cumbre de la Plataforma de Crimea, Zelensky confirmó que Kiev aceptó las condiciones de seguridad planteadas por los países mediadores y remarcó que la pelota se encuentra ahora en el terreno de Moscú. La propuesta busca frenar de forma inmediata los sistemáticos bombardeos aéreos y con drones lanzados contra las instalaciones portuarias, depósitos de grano y embarcaciones mercantes, en un conflicto que ya ingresó en su quinto año de hostilidades y mantiene semi paralizada la navegación en la cuenca.
Paralelamente, un bloque integrado por 51 países —encabezado por la Unión Europea, Estados Unidos, Reino Unido, Japón y Corea del Sur— difundió una declaración conjunta exigiendo a la Federación de Rusia la aceptación de un alto el fuego «completo, inmediato e incondicional». La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores, Kaja Kallas, advirtió que la interrupción de las exportaciones de granos no solo daña la infraestructura ucraniana, sino que atenta de forma directa contra la estabilidad de los precios de los alimentos a nivel mundial.
La propuesta ucraniana busca prevenir además una nueva ola de ataques rusos contra la red de energía y calefacción de cara al próximo invierno. Sin embargo, la efectividad del acuerdo dependerá de la respuesta que el Kremlin emita ante el Consejo de Seguridad de la ONU, en medio de intensas presiones diplomáticas internacionales para habilitar un canal formal de negociaciones de paz.
