Una estudiante oriunda de Sudáfrica rompió el silencio y denunció las paupérrimas condiciones de vida, hacinamiento e insalubridad que enfrenta en Cuba durante sus estudios de medicina. La joven, becada a través del programa internacional Nelson Mandela-Fidel Castro, relató la falta de agua corriente, baños fuera de servicio compartidos entre trece personas y alimentos en mal estado que le provocaron afecciones físicas y cuadros depresivos. Las revelaciones, publicadas por el medio Daily Maverick, encendieron las alarmas sobre la realidad que atraviesan los alumnos extranjeros alojados en los campus de La Habana.
El testimonio de la estudiante puso en evidencia el desamparo institucional que sufren los becarios en la isla caribeña. Según expuso, las autoridades diplomáticas de su país en Cuba respondieron con la falta de presupuesto ante los reiterados reclamos de asistencia. Además, se confirmó que el Departamento de Salud sudafricano no realiza inspecciones presenciales desde 2022 alegando medidas de austeridad, mientras que dirigentes opositores de Sudáfrica calificaron el programa gubernamental de estafa y fracaso ante el millonario gasto público destinado a un sistema de formación que ni siquiera garantiza la posterior inserción laboral.
Pese a los desembolsos estatales que alcanzan hasta 22.500 dólares anuales por estudiante, las deficiencias del modelo sanitario cubano se trasladan directamente a los alumnos de menores recursos, quienes se ven obligados a costear sus propios alimentos para evitar enfermedades. Sin embargo, en medio del escándalo por las pésimas condiciones de cursada y el abandono oficial, las autoridades sudafricanas confirmaron que enviarán un nuevo contingente de jóvenes a la isla, perpetuando un esquema duramente cuestionado por su falta de transparencia y efectividad.
