Un plenario político que reunió a más de 700 dirigentes, empresarios y militantes sirvió como escenario para el lanzamiento de un proyecto de oposición al gobierno municipal de Yerba Buena. Encabezado por el fiscal de Estado adjunto, Raúl Ferrazzano, y con la presencia institucional del vicegobernador Miguel Acevedo, el encuentro buscó articular un esquema de poder alternativo para el municipio. La jornada no solo ratificó el alineamiento del espacio con la conducción de la Casa de Gobierno provincial, sino que expuso una fuerte interpelación hacia las deficiencias acumuladas en la administración local.
Durante su exposición, Ferrazzano cuestionó de forma implícita el modelo de gestión que rige actualmente en la ciudad, al señalar la urgencia de construir un municipio moderno que deje de reaccionar tarde ante los problemas urbanos. El dirigente enfatizó la necesidad de encarar obras de infraestructura que ordenen el tránsito, protejan el ambiente y respalden al sector comercial, apuntando a desarticular la marcada desigualdad territorial entre los sectores residenciales y los barrios periféricos postergados por las políticas locales.
La cumbre política concluyó con un mensaje centrado en la integración social y la planificación participativa a 20 años. Ferrazzano remarcó la premisa de terminar con la existencia de «vecinos de primera y de segunda» en la localidad, poniendo en evidencia las deudas en materia de servicios públicos e inversión estatal. De este modo, la dirigencia oficialista provincial comenzó a desplegar sus fichas para disputar la conducción de un distrito clave en el mapa electoral tucumano.
