Un fuerte temblor superficial de 4,7 grados de magnitud sacudió la región del Noroeste Argentino durante la mañana de este sábado. El fenómeno se registró a las 8:37 horas y se sintió de manera clara en distintos puntos de las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy. A pesar de la conmoción inicial provocada por la vibración de la tierra, hasta el momento las autoridades no han reportado víctimas ni daños materiales de consideración.
De acuerdo con el reporte técnico del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (Inpres), el epicentro se localizó a 74 kilómetros al oeste de Cafayate y a 71 kilómetros al este de Antofagasta de la Sierra. El factor determinante que provocó que el sismo fuera percibido con gran nitidez en áreas urbanas fue su escasa profundidad: el evento ocurrió a apenas 6 kilómetros de la corteza terrestre, una condición «superficial» que libera la energía de forma directa e inmediata hacia la superficie.
El movimiento telúrico volvió a poner sobre la mesa la fragilidad sísmica del Noroeste y la urgencia de revisar los protocolos de emergencia e infraestructura en las capitales provinciales. Si bien esta vez la fractura de la masa rocosa no pasó de un susto generalizado y una brusca sacudida en edificaciones, el episodio opera como una clara señal de advertencia sobre la vulnerabilidad de la región ante eventos naturales de mayor envergadura.
