En una señal de firmeza política e institucional frente al avance anglo-israelí en el Atlántico Sur, el presidente Javier Milei anunció por cadena nacional la puesta en marcha de un paquete de medidas diplomáticas, legales y de defensa para frenar la explotación petrolera no autorizada en torno a las Islas Malvinas. La decisión busca neutralizar el proyecto Sea Lion —liderado por Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration para extraer 50.000 barriles diarios de crudo— mediante sanciones exprés a las firmas involucradas y el despliegue militar estratégico en la Patagonia.
A través de un decreto firmado tras el mensaje oficial, el Ejecutivo agilizará las sanciones administrativas de la Ley 26.659 para ahogar financieramente y bloquear operativamente a las empresas que presten servicios o exploren la Plataforma Continental Argentina sin permiso estatal. En paralelo, la Cancillería argentina intensificó el cerco diplomático mediante el envío de 180 notas de desaliento a firmas corporativas y a más de 29 países involucrados en el desarrollo de hidrocarburos en la zona en disputa.
Ejes centrales de la estrategia geopolítica
El plan articulado por la Casa Rosada combina herramientas de disuasión legal, presencia militar y reformas legislativas de fondo:
- Base naval en Tierra del Fuego: Se dictará un DNU para ampliar la partida presupuestaria del Ministerio de Defensa, con el objetivo prioritario de construir una instalación naval estratégica para consolidar un polo logístico y marítimo soberano en el Atlántico Sur.
- Ley de Defensa de la Soberanía Nacional: El Congreso recibirá un proyecto de ley con carácter de urgencia para endurecer las penas contra la explotación ilegal de recursos, resguardar la infraestructura crítica y crear el Consejo de Seguridad Nacional.
- Respaldo trasandino: Tras una reunión bilateral en Santiago de Chile, el mandatario chileno José Antonio Kast ratificó el apoyo de su país a los derechos soberanos argentinos sobre Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.
Ante la gravedad de la apropiación unilateral de recursos no renovables que viola las resoluciones de la ONU, el Jefe de Estado convocó formalmente a la dirigencia política a construir un «frente unido», instando a dejar de lado la disputa partidaria interna para defender el patrimonio estratégico nacional.
