La asfixia sobre la economía cotidiana se consolida como el eje central del malestar social en el país. Un informe de opinión pública elaborado por Proyección Consultores reveló que un 72,8% de los argentinos considera que la situación general empeoró o se mantiene en niveles críticos en los últimos meses.
El pesimismo trasciende la macroeconomía y golpea de lleno la dinámica de los hogares, donde un 70,1% califica el estado de sus finanzas familiares en términos negativos y un 63,1% prevé un panorama aún más severo para el próximo semestre.En el desglose de las mayores urgencias operativas, la insuficiencia de los recursos encabeza las menciones: el 53,0% de la población señala a los bajos ingresos como su principal problema diario, relegando a un segundo plano a materias como la corrupción (35,7%) y la inseguridad (34,9%). El mapa del ajuste cotidiano se completa con el temor a la pérdida del puesto de trabajo (27,9%) y la presión del costo de vida (27,1%).
Frente a la licuación de los sueldos, el recurso al endeudamiento para cubrir gastos corrientes dejó de ser una excepción y pasó a ser un mecanismo habitual de supervivencia. Un 61,7% de los encuestados debió pedir dinero prestado o financiar compras esenciales durante el último mes. Para sostener el consumo diario, las familias recurrieron principalmente al auxilio de familiares y amigos (19,1%), a las facilidades de crédito bancario (20,5% combinado), a los saldos y mínimos de tarjetas de crédito (11,1%) y al financiamiento mediante billeteras virtuales como Mercado Pago (10,9%).
El diagnóstico social le atribuye un costo político directo al Poder Ejecutivo Nacional. El 51,4% de los consultados responsabiliza a la administración central por el escenario actual, frente a un 31,9% que lo adjudica a las gestiones precedentes. En paralelo, la desaprobación del Gobierno alcanza el 52,6%, mientras que un 60,2% sostiene que las medidas económicas aplicadas han afectado negativamente su vida familiar y un 54,8% concluye que el rumbo trazado es equivocado.
