La parálisis del consumo y el encarecimiento desmedido de los costos fijos amenazan con apagar la luz de cientos de comercios culturales en todo el país. Según un preocupante informe presentado por la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (FALPA) tras relevar 1.200 establecimientos, las ventas cayeron un abrumador 41,5%, mientras que los gastos operativos se dispararon un 31,1% en términos reales. Frente a esta encrucijada que pone en riesgo la supervivencia de las pymes del rubro, el sector unido reclama la declaración urgente de la «Emergencia Librera».
El impacto golpea de lleno al corazón del circuito cultural: la comercialización de libros sufrió una retracción del 25%, una sangría que se desarrolla en paralelo a la creciente preocupación social por el deterioro de los índices de lectura y comprensión en la población. Desde FALPA advierten que la desaparición de librerías independientes no solo erosiona el entramado comercial local, sino que profundiza la desigualdad en el acceso a la cultura.
Ante esta situación crítica, las entidades del sector elevaron una batería de reclamos concretos dirigidos al Poder Ejecutivo y a las administraciones subnacionales:
- Alivio fiscal y financiero: Restitución del crédito fiscal de IVA y la apertura de líneas de crédito a tasas subsidiadas para contener el endeudamiento de las PyMEs.
- Logística federal: Implementación de una tarifa postal promocional para envíos, orientada a descentralizar la distribución de editoriales independientes y competir frente al dominio de las grandes plataformas electrónicas.
- Respaldo institucional: La Fundación El Libro sumó su adhesión al pedido de emergencia, remarcando que la permanencia de librerías en cada pueblo y provincia es una herramienta clave de soberanía cultural e integración ciudadana.
El pedido de auxilio cobra mayor relevancia tras las recientes discusiones en torno a la Ley del Libro y el régimen de precio único. Sin medidas de contención efectivas, la recesión amenaza con desmantelar la red de librerías independientes, dejando a miles de trabajadores del rubro a la deriva frente a un mercado cada vez más concentrado y restrictivo.
