El vertiginoso colapso de la que fue la cadena de electrodomésticos más grande del país entra en su etapa de liquidación definitiva. Tras cuatro años de un concurso preventivo fallido y gestiones frustradas para conseguir inversores privados, el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 7, a cargo del juez Fernando D’Alessandro, oficializó el remate público de los activos remanentes de Garbarino y de su filial Garbarino Viajes, exponiendo las ruinas de un imperio comercial golpeado por deudas multimillonarias con exempleados, bancos y proveedores.
Las subastas electrónicas comenzarán este 24 de septiembre con una base conjunta tasada en apenas $22 millones, un valor insignificante frente al abrumador pasivo acumulado. El remate incluye poco más de 1.500 unidades que abarcan desde mobiliario de las viejas sucursales y dispositivos en desuso hasta un furgón utilitario, rezagos de stock y cámaras de seguridad. Este despiece marca el fin definitivo de una compañía fundada en 1951 que llegó a operar más de 200 locales y emplear a 4.500 trabajadores en todo el territorio nacional, incluido Tucumán y el Norte Argentino.
El proceso de subastas se dividirá en dos tramos: el primero estará enfocado en los bienes de la casa de electrodomésticos con una base de $9,3 millones; el segundo tramo, correspondiente a la agencia de viajes, se subastará entre el 1° y el 15 de octubre con un piso de $13,1 millones. Todo lo recaudado se destinará a cubrir una fracción marginal de las acreencias acumuladas.
En paralelo al remate de bienes, avanza en la Justicia la quiebra personal del empresario Carlos Rosales, quien tomó el control del grupo en 2020 junto a la aseguradora Prof y las plantas electrónicas en Tierra del Fuego. Los acreedores de Rosales tienen plazo hasta este viernes para verificar sus créditos. Al mismo tiempo, el mayor activo intangible de la firma —la marca «Garbarino»— será resguardado en un expediente aparte a la espera de una licitación pública que intente rescatar algo de valor comercial en medio del naufragio económico.
