Franco Colapinto volvió a dar una lección de carácter y muñeca sobre el asfalto. El piloto argentino finalizó noveno en la sesión de clasificación del Gran Premio de España tras meterse en la Q3, superar de manera contundente a su compañero de equipo, Pierre Gasly, y meter un auto visiblemente inferior en la quinta fila de salida para la carrera del domingo.
Con la firmeza de quien sabe que torció un destino adverso a pura convicción, el argentino fue contundente tras bajarse del monoplaza: «Es una de mis mejores qualys en la F1, más que nada porque no teníamos el auto para estar ahí». Los entrenamientos previos no presagiaban una jornada favorable para Alpine, que en los papeles se mostraba por detrás de escuderías como Audi y VCARB. «No esperábamos pasar a Q3. Estaba muy difícil hoy. No teníamos el ritmo, ni ayer ni hoy para pasar», admitió el joven piloto, poniendo de manifiesto la brecha de rendimiento que debió compensar con manejo.
Dominio al límite y trabajo nocturno
El camino a la Q3 no estuvo libre de drama. En la Q2, Colapinto protagonizó un momento de alta tensión en la curva 12, conocida como La Monumental, cuando el auto perdió adherencia en el tren trasero. Lejos de amedrentarse, el argentino corrigió el rumbo y salvó el giro: «Se me puso muy de cola en la curva larga. Se puso feo, pero por suerte tuvimos revancha en el siguiente run con una muy buena vuelta», relató entre risas, quitándole dramatismo a la maniobra.
Incluso con un pequeño traspié en la Q3 —donde perdió una décima al ajustar la configuración del volante en plena marcha—, Colapinto destacó la constancia del ritmo alcanzado y el esfuerzo colectivo detrás del logro. «Ayer a la noche me quedé hasta muy tarde, como ya lo había hecho en Monza. Por suerte, hoy valió la pena. Extraje lo máximo del auto. Es lo que quería», concluyó con la vista puesta en el domingo, donde buscará coronar su hazaña en la zona de puntos.
