Un informe del «Monitor de la niñez y la adolescencia» de UNICEF dejó al descubierto un fenómeno sociodemográfico sin precedentes: los nacimientos cayeron un 45% en Tucumán durante los últimos años, un guarismo que coincide de lleno con el desplome del 50% registrado a nivel nacional. La provincia pasó de acompañar las dinámicas tradicionales de natalidad a ingresar en una marcada meseta con tendencia a la baja, configurando la tasa de fecundidad más paupérrima de la historia reciente y encendiendo las alarmas sobre el futuro de los servicios públicos esenciales.
Las consecuencias de este vaciamiento generacional ya dejaron de ser una proyección teórica para transformarse en un problema estructural. Según adhirió Marcelo Marenchino, jefe de Perinatología del Instituto de Maternidad, la contracción en el ingreso de niños a la pirámide poblacional comienza a golpear de manera directa la matrícula del sistema educativo y la planificación sanitaria provincial. La tasa de hijos por mujer cayó a un mínimo histórico de 1,3, cifra alarmantemente lejana al 2,1 necesario para garantizar el reemplazo poblacional básico.
El panorama evidencia una combinación drástica entre el mayor acceso a la planificación familiar y una profunda mutación en las condiciones socioeconómicas y proyectos de vida de las familias jóvenes. Frente a cohortes de niños cada vez más reducidas, la inacción estatal resulta insostenible: el fenómeno exige una inmediata reconfiguración de la inversión pública en salud, educación e infraestructura para evitar que el achicamiento de la base poblacional termine por colapsar el entramado social de la provincia.
