Estados Unidos conmemorará este viernes el 25° aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 en medio de un escenario institucional atípico. Mientras el acto central de homenaje a las casi 3.000 víctimas se desarrollará en el Memorial de la Zona Cero, en Manhattan, el presidente Donald Trump quebrará una tradición de un cuarto de siglo al convertirse en el primer mandatario en ejercicio en no asistir a la ceremonia principal de Nueva York.
La ausencia de Trump responde a las estrictas normas del Memorial del 11-S, que desde 2012 prohíben las intervenciones discursivas de dirigentes políticos para preservar el carácter aconfesional y apolítico del tributo, el cual se concentra en la lectura de los nombres de los fallecidos por parte de sus familiares. Imposibilitado de hacer uso de la palabra en la Zona Cero, el jefe de Estado optó por encabeza un acto paralelo en el Pentágono —otro de los escenarios atacados por Al Qaeda—, mientras que la representación de la Casa Blanca en Manhattan quedará a cargo del vicepresidente JD Vance.
A la ceremonia en el Bajo Manhattan sí asistirán exmandatarios como George W. Bush, Barack Obama, Bill Clinton y Joe Biden, además del alcalde neoyorquino Zohran Mamdani. La división de las actividades en una fecha históricamente asociada a la unidad nacional refleja las tensiones políticas de la coyuntura estadounidense y pone bajo análisis el uso institucional de la memoria colectiva a 25 años del hecho que transformó la geopolítica global.
