El presidente Javier Milei encabezará este martes una comitiva oficial rumbo a Francia para participar de la segunda edición de la Argentina Week, en una gira internacional que busca desesperadamente captar inversiones privadas y cerrar acuerdos bilaterales. El viaje del jefe de Estado se produce en medio de un delicado frente económico local, atravesado por la caída de la actividad productiva, un elevado riesgo país y el aumento de los índices de pobreza.
Para intentar exhibir músculo político ante la comunidad financiera europea y la OCDE, la Casa Rosada sumó a la delegación a 13 gobernadores de diversos signos políticos y a empresarios de los rubros energético y agroindustrial. En el itinerario oficial destaca una reunión privada con el presidente francés Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo y la firma de un convenio con el GAFI, en un claro intento de la gestión libertaria de obtener respaldo internacional frente a las tensiones políticas e institucionales que se multiplican en el Congreso.
Sin embargo, el despliegue diplomático no logra opacar los interrogantes que genera la efectividad de estas misiones al exterior mientras la economía interna permanece paralizada. Con un programa de ajuste severo y sin financiamiento fresco garantizado, la administración nacional apuesta todas sus fichas a la atracción de capitales bajo el régimen RIGI, en una carrera contra el tiempo para estabilizar el escenario macroeconómico antes del debate por el Presupuesto.
