Una intervención conjunta entre la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y el sector privado puso al descubierto la dimensión crítica de la gestión de residuos en la capital tucumana. En la esquina de avenida Independencia y Juan Bautista Alberdi, se iniciaron los trabajos del programa «Transformá» para sanear un foco de contaminación crónico que requirió 74 operativos de limpieza pública en lo que va de 2026. La gravedad del sector exigió que tan solo en la jornada previa al inicio de las obras, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable tuviera que remover 177 toneladas de basura acumulada.
El predio lindante con un establecimiento educativo obligaba diariamente a los alumnos a transitar entre desperdicios para asistir a clases, exponiendo la urgencia de una respuesta estatal coordinada. Con una inversión estimada de $15 millones, el proyecto proyecta la instalación de pistas de salud, juegos infantiles, arbolado nativo, un mural de grandes dimensiones y una cancha de deportes. El objetivo central apunta a transformar un pasivo ambiental en un espacio de uso comunitario, en el marco de un plan oficial que busca erradicar los puntos críticos de arrojo clandestino en la capital.
Sin embargo, las cifras oficiales dejan en evidencia que la recolección periódica resulta insuficiente si no se abordan las causas de fondo del problema. A través del trabajo con más de 100 voluntarios y el compromiso de empresas privadas, se busca convertir a los habitantes del barrio en veedores ambientales para evitar la reaparición del basural. La erradicación definitiva de este punto dependerá tanto del sostenimiento de las políticas de fiscalización municipal como del cambio de hábitos en la disposición de los residuos urbanos.
